Durante el mes de septiembre, el Museo da Conserva se consolidó como un recurso cultural y turístico singular, un auténtico rincón secreto de Galicia, en el que descubrir la historia de una industria que marcó la identidad de nuestras rías.

Coincidiendo con el Día Mundial del Turismo, se difundió una publicación colaborativa con el perfil de Instagram Lugares Secretos de Galicia, que puso en valor al Museo como un espacio poco conocido pero imprescindible para entender el patrimonio industrial gallego, reforzando su potencial como atractivo turístico.

La sección #MuseoConservaColaboración continuó creciendo este mes con la participación de la historiadora Lidia Mariño, que analizó en un vídeo cómo la publicidad conservera de antaño reflejaba los cambios sociales en la representación de las mujeres, pasando de imágenes ligadas al ámbito doméstico a figuras fuertes, visibles y modernas.

En la sección #FamiliasDeLaConserva, se dedicó un espacio a la familia Herrero, cuya trayectoria resume el camino “de Castilla a Galicia pasando por el Cantábrico”. Su historia comenzó con Miguel Herrero, propietario de fábricas de salazón en Asturias, que en 1887 se trasladó a Vilaxoán (Vilagarcía de Arousa). Desde allí, sus descendientes consolidaron un modelo de empresa familiar que se expandió con nuevas fábricas y sociedades, hasta llegar a marcas propias como Herrero Hermanos, Conservas Herrero y, sobre todo, su enseña más conocida: Marinesca, pionera en la producción de platos preparados como la paella en conserva. Este recorrido refleja cómo la familia Herrero supo adaptarse a los cambios del mercado y marcar un estilo propio dentro de la industria conservera gallega.

Por su parte, la sección #SabíasQue acercó a la comunidad un episodio poco visible de nuestra historia: el papel clave de las conservas durante la Guerra Civil Española. En un contexto de escasez y racionamiento, las fábricas siguieron funcionando, muchas bajo control militar, para abastecer tanto a los frentes como a la población civil. Las latas de conserva se convirtieron no solo en alimento imprescindible, sino también en herramientas de propaganda, reflejando cómo la industria alimentaria se vinculó directamente a la supervivencia en tiempos de conflicto.

Con estas acciones, el Museo da Conserva mantuvo su compromiso de unir memoria, patrimonio e innovación, acercando al público tanto episodios históricos como relatos familiares y colaboraciones contemporáneas que refuerzan su papel como espacio vivo de transmisión cultural.

Acción de comunicación financiada por la Xunta de Galicia y la Unión Europea.

Pin It on Pinterest

Share This