Julio ha sido un mes cargado de contenido revelador en el Museo da Conserva. Desde los orígenes de la conserva hasta el legado de familias empresariales y el poder del diseño gráfico, nuestra programación ha unido pasado, presente y futuro del patrimonio conserveiro.

Orígenes pioneros: Nicolas Appert y el premio napoleónico

En nuestra sección divulgativa |SABÍASQUE, exploramos a fondo la figura de Nicolas Appert, inventor del método de conservación mediante calor en envases herméticos. Después de alrededor de 14 años de experimentación, en 1810 recibió un premio de 12.000 francos otorgado por el gobierno de Napoleón Bonaparte, tras un concurso destinado a encontrar una forma eficaz de alimentar a sus ejércitos con alimentos que no se deteriorasen durante las campañas militares.

Appert decidió compartir su método públicamente, publicando su tratado L’Art de conserver pendant plusieurs années… el mismo año. Su enfoque revolucionó la alimentación y sentó las bases de la industria conservera moderna, aun sin comprender todavía la ciencia bacteriológica detrás de su éxito.

#MuseoConservaColaboración: mirada externa al diseño conserveiro

Con el lanzamiento de la sección #MuseoConservaColaboración, abrimos nuevas ventanas narrativas. En la primera entrega contamos con la participación del divulgador @descifrandohistoria, quien nos guió en la lectura visual de etiquetas y latas antiguas. Juntos descubrimos cómo colores, símbolos y formas comunicaban identidad e industria sin necesidad de palabras, conectando historia y diseño en cada envase.

Federico Ribas: artista gráfico de la conserva

En otro vídeo de la colección |SABÍASQUE destacamos el trabajo del ilustrador vigués Federico Ribas, autor de diseños emblemáticos para marcas como Massó durante los años 30. Sus etiquetas combinaban elegancia, modernidad y eficacia publicitaria, y hoy se conservan como piezas de alto valor visual e histórico. En el museo conservamos varios de estos originales, reflejo de una época en que la estética era también estrategia comercial.

Familia Albo: la “fuerza tranquila” conserveira

La entrega de #FamiliasDeLaConserva en julio estuvo dedicada a la familia Albo, un apellido clave en la historia de la conserva gallega. Fundada por Carlos Albo Kay en Santoña en 1869, la empresa creció desde sus inicios artesanales hacia una actividad industrial avanzada en el siglo XX.

En 1905 se establecieron en Candás, y en 1925 trasladaron sus principales operaciones a Vigo, donde construyeron una fábrica central en 1929 que se convirtió en sede histórica de la marca. Su expansión no solo se limitó a Galicia: productos como la marca Tres Escudos llegaron incluso al Vaticano en 1958, consolidando su prestigio internacional. En las últimas décadas, la empresa ha mantenido su capacidad de innovación y crecimiento, combinando tradición, calidad y apertura a nuevos mercados.


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Agosto nos trae nuevas colaboraciones, campañas participativas y el esperado lanzamiento de la visita virtual 360º.

Acción de comunicación financiada por la Xunta de Galicia y la Unión Europea.

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