Junio fue un mes cargado de contenidos que conectan el pasado con el presente: celebramos fechas clave internacionales, rescatamos episodios poco conocidos de nuestra historia conservera y abrimos espacio a la participación ciudadana.
- El 5 de junio, con motivo del Día del Medio Ambiente, destacamos el papel de la conserva en la lucha contra el desperdicio alimentario y el compromiso del sector con la sostenibilidad, desde sus orígenes hasta la actualidad, con el reciclaje y el aprovechamiento responsable de los recursos marinos.
- El 8 de junio, en el Día de los Océanos, recordamos que la conserva nació también como una forma de preservar la riqueza del mar. La historia de la industria conservera es también la historia de las comunidades costeras que vivieron gracias al mar.
- En la segunda semana, la publicación sobre las fábricas como escuelas se centró en las iniciativas educativas impulsadas por conserveras como Massó o Alfageme, que contaron con aulas destinadas a los hijos e hijas del personal trabajador.
- En la sección #FamiliasDeLaConserva, este mes destacamos a la familia Goday, considerada fundadora de la primera fábrica moderna de conservas en Galicia, pionera en la aplicación del método Appert en Carril a finales del siglo XIX.
- Finalmente, en la semana del 27 de junio, celebramos el Día Mundial de la Conserva con una campaña participativa bajo el lema #TuVidaEnLatas, invitando al público a compartir recetas de su infancia o recuerdos asociados al consumo de conservas.
La historia de la conserva es también la historia de la vida cotidiana, del trabajo femenino, de la educación, del respeto al mar y de la innovación industrial. A través de contenidos que combinan divulgación y participación, seguimos recuperando una memoria viva que conecta generaciones. Desde el Museo da Conserva, os invitamos a seguir descubriendo y compartiendo este patrimonio común.
Fábricas como escuelas: conciliación y educación
Uno de los contenidos más valorados de este mes fue la publicación dedicada a las conserveras que, ya desde mediados del siglo XX, incorporaron escuelas infantiles en su estructura laboral.
Massó y Alfageme fueron ejemplos pioneros en Galicia de este impulso a la conciliación: permitían a las trabajadoras acceder a guarderías o espacios de atención infantil próximos a la fábrica. Estos centros ofrecían no solo educación básica, sino también socialización, alimentación y bienestar para los hijos e hijas del personal.
La medida supuso un avance para la época y fortaleció el vínculo entre empresa y comunidad, favoreciendo la estabilidad del empleo femenino.
La familia Goday: pioneros de la conserva industrial gallega
Entre las sagas familiares más influyentes en la historia de la conserva en Galicia destaca la de José Goday y Cía., considerada como fundadora del modelo industrial que más tarde se expandiría por toda la costa.
Según el libro Las familias de la conserva. El sector del atún en Galicia, en 1879 la familia Goday puso en marcha en Carril (Vilagarcía de Arousa) una fábrica moderna basada en el sistema de conservación hermética ideado por Nicolas Appert, convirtiéndose así en la primera empresa conservera industrial de la península.
La iniciativa de José Goday y su hermano Rafael supuso una verdadera revolución: introdujo tecnología, creó empleo estable y situó a Galicia en el mapa de la innovación alimentaria.

La empresa diversificó su producción y contribuyó a la profesionalización del sector. La influencia de la familia fue tan notable que muchas conserveras posteriores mantuvieron vínculos directos o indirectos con el modelo impulsado por los Goday.
En el Museo da Conserva, esta historia está representada a través de documentos y etiquetas que remiten a esta etapa fundacional de la industria gallega de la conserva.
Acción de comunicación financiada por la Xunta de Galicia y la Unión Europea.
